La circunscripción electoral, es uno más de los elementos que conforman un sistema electoral, y dependiendo del criterio utilizado para su creación (consideraciones históricas, administrativas, demográficas, o PURAMENTE POLÍTICAS), puede determinar en gran medida los resultados electorales para cada uno de los diferentes contendientes electorales en unas elecciones.
La circunscripción única “pura”, como su nombre indica, consiste en intentar uniformar histórica, administrativa,demográfica y POLÍTICAMENTE un territorio o país, a la hora de aplicar recetas políticas a sus ciudadanos.
Las circunscripción electoral, también es susceptible de utilizarse arteramente y atendiendo exclusivamente a criterios partidistas, con el fin de conseguir el máximo número de escaños en unas elecciones.(Para ejemplo un botón: ¿Os dice algo el vocablo anglosajón: “ GERRYMANDERING”?
Como todos sabemos, la circunscripción única “pura”, es el elemento más influyente en un sistema electoral a la hora de conseguir resultados electorales más ajustados a conceptos como proporcionalidad y máxima utilidad del total de votos emitidos por cada elector independientemente del lugar de residencia de estos, pero estos conceptos no son sinónimo de proporcionalidad demográfica ni justicia social, que debieran de ser los objetivos principales a perseguir a la hora de aplicar cualquier sistema electoral en una comunidad.
Aunque a la ciudadanía española se le intenta hacer creer, que con la circunscripción única “pura” se defiende mejor la infalible “tesis” de: “cada ciudadano un voto”. Y que esta “tesis” tiene la cualidad incontrovertible de ser actualmente el no va más del dogma electoral de la progresía más recalcitrante del Mundo mundial, y el medio ideal para que todos los seres humanos alcancemos las mas altas cotas de libertad política, incluido el derecho a ser o sentirse diferente, su aplicación está pensada para conseguir los efectos contrarios que proclaman alcanzar los defensores de la misma, esto es: marginación de las minorías sociales, desequilibrio representativo democrático e injusticia social.
Igualmente, el aplicar la circunscripción única “pura”, no nos va a permitir a los españoles alcanzar el tan “anhelado por algunos”, igualitarismo social: “Aquí todos iguales, lo siento… toitos iguales”, consigna esta, tan característica de sistemas de gobierno eminentemente democráticos, y proclamada siempre como todos conocemos a través de la praxis política histórica, por individuos con fuertes convicciones democráticas y libertarias.
Vamos a ver, la circunscripción electoral, para que todos nos situemos y no nos dejemos engañar por consignas señuelo-idea-razón (o lo que es lo mismo, argucias intelectuales para justificar lo injustificable y que el personal siga en la inopia), es un elemento más de cualquier sistema electoral, y per se , no determina que los resultados de un proceso electoral alcancen los fines insoslayables que se deben perseguir en un sistema de gobierno democrático, basado en un Estado de Derecho verdaderamente progresista y garantista, como deben ser principalmente, la justicia social, la proporcionalidad demográfica, la protección y respeto de los derechos de la minorías sociales, objetivos estos, vuelvo a repetir, in-alienables en cualquier democracia formal que persiga hacer realidad o efectivo el artículo 1.1 , de nuestra vigente constitución.
Todos los estudiosos del tema, coinciden en que la circunscripción única “pura”, produce mayor proporcionalidad representativa, pero a costa de equidad electiva , por lo que la circunscripción única “pura”, se puede defender desde el punto de vista del ideal de proporcionalidad representativa, pero no de justicia electiva, otra cosa es que por intereses de algún partido político, se opte por ella como único medio de conseguir aumentar coyuntural y arteramente su número de escaños a costa de marginar y restar protagonismo socio-político a las minorías sociales.
Por ende, puedo asegurar, que el sistema electoral vigente actualmente en España, no es mejor ni peor que cualquier otro posible, ni es injusto por que fuera adoptado en un momento histórico de transición política de una dictadura a una partidocracia u oligarquía de partidos y en unas Cortes heredadas del franquismo como intentan hacernos creer algunos de forma interesada como ya hemos tenido ocasión de leer y/o escuchar por parte de algunos de sus detractores.
Podemos convenir, que nuestra vigente Constitución y sistema electoral pueden ser mejorados objetivamente y en muchos aspectos. Pues una ley electoral podríamos compararla a un traje. Este, puede quedar holgado o ajustado, pero para servir fielmente a su propósito, debe guardar una proporción y armonía en su conjunto, y se puede modificar a gusto del portador. Pero si le alargamos excesivamente las mangas y no compensamos esta sobre-dimensión de una parte del todo, con el resto de las hechuras del mismo, el resultado es el que todos sabemos o intuimos, ha dejado de ser viable. y esto es lo que se pretende hacer cambiando la circunscripción electoral provincial por una circunscripción única “pura” a nivel nacional o en el ámbito territorial de cada una de las actuales diecisiete “Taifitas”.
Por mucho que se nos quiera hacer creer al populacho, que el problema del desgobierno y arbitrariedad administrativa que estamos padeciendo actuamente en España se debe a problemas de sobre-representación institucional de las minorías sociales en nuestras instituciones, esta afirmación es una mera falacia y una demagogia sin parangón en el “guinnes” de los despropósitos políticos, y que al final se terminará volviendo en contra de los responsables que la abanderen. Pues si las minorías sociales tienen sobre-representación en nuestras Cortes Generales, que no tendrán los dos principales partidos políticos nacionales(estudiar los resultados de las últimas elecciones generales).
Crear un sistema electoral totalmente justo y equitativo es imposible, y por tanto cualquier modificación que se haga del actual, sin tener en cuenta los fines para los que se diseñó este, va a producir otros desequilibrios de representatividad y acarrear unas consecuencias altamente perniciosas para la estabilidad social del país.
El problema del desgobierno y arbitrariedad administrativa que estamos padeciendo actualmente en España, no se debe a que el actual sistema electoral sea injusto ni que éste presente siempre una desviación constante en resultados electorales hacia un grupo político determinado, impidiendo por ello que en nuestro país se puedan aplicar políticas de Estado buscando el interés general y la justicia social. Muy al contrario, la realidad, es que con el actual sistema electoral las minorías están representadas en su justa medida y nunca van a poder condicionar por si mismas la política nacional por mucho que lo deseen, Y seamos claros de una vez. Los que están permitiendo actualmente que estas minorías condicionen los intereses generales y la política nacional, son exclusivamente los dirigentes de los tres principales partidos de ámbito nacional, partidos políticos que se supone que al declararse de ámbito nacional deben anteponer a cualquier otra consideración o interés propio de partido, el desarrollar y aplicar una política de Estado una vez hayan alcanzado el Poder.
Por tanto, debe entender el Pueblo español, que este problema no lo originan las minorías sociales, sino los representantes políticos de estas minorías, respaldados y avalados por los dirigentes de los tres principales partidos políticos de ámbito nacional con representación en nuestras Cortes Generales, y que solamente, poniéndose dos de ellos de acuerdo, tienen capacidad legal y representatividad democrática suficiente como para poner fin de un plumazo a la vergonzosa situación nacional en que nos ha sumido toda esta rehala de politicastros que pululan por nuestro suelo patrio, que en vez de estar actuando con el mínimo decoro y principios éticos, buscando el interés general, y responsabilizarse del cometido para el cual los hemos elegido los ciudadanos en las urnas, están comportándose como unos verdaderos depredadores sociales de la política.