¿Qué es realmente Democracia? Una visión conceptual de la Democracia como Sistema de Gobierno de las sociedades humanas.

Desde los albores de la humanidad y a pesar de lo mucho que nos pueda doler emocionalmente, el hombre siempre ha sido un lobo para el hombre»

PREÁMBULO

Históricamente, en el seno de cualquier sociedad humana e independientemente de su tamaño, siempre han surgido de forma insoslayable y recurrente las clásicas camarillas o poderes fácticos, con la intencionalidad de explotar económica y socialmente a sus congéneres en beneficio propio. Y para ello, estos depredadores sociales o garrapatas humanas (también llamadas eufemísticamente “Elites”) no han dudado en utilizar todo tipo de medios y estratagemas a su alcance.

Fue el control y explotación de las fuentes de riqueza que el medio físico natural ofrecía al hombre, lo que propició la aparición de estos depredadores sociales, y lo que les motivó a especializarse en el control y dominio de sus congéneres.(Todo aquel que piense, que la realidad socio-política que le rodea, es fiel reflejo y se circunscribe a los datos sensoriales que las élites suministran a su cerebro, es sin duda, uno más de los millones de seres humanos que llegan a este Mundo, para ser pastoreados como vianda económica y carne de cañón de estas ratas humanas).

La forma o método de consumar el dominio y explotación del hombre por el hombre, por parte de estas élites, ha variado así mismo desde el principio de los tiempos. Pues hasta la segunda mitad del siglo XVII, con la consumación de la revolución de 1688 en Inglaterra, el control y dominio de las masas lo ejercían las élites por medio del mero uso de la fuerza. Pero fue a partir de la segunda mitad del siglo XVII, cuando la alta burguesía europea, consciente del verdadero poder político-económico que atesoraba como clase social, decide poner fin al estatus socio-político al que había sido relegada como clase social por la nobleza y el clero, desde que aquella hiciera su aparición en los burgos de la Edad Media. Y lo hace reclamando su parte en el reparto del pastel que hasta la fecha suponía para nobleza y clero, la detentación del monopolio del poder político en la administración de los modernos estado-nación y sus colonias.

Aunque hubimos de esperar a la irrupción de los “Ilustrados” en el ámbito cultural de la civilización occidental y el consiguiente aporte que hicieron al acervo común de la humanidad en lo que respecta a nuevos conocimientos y teorías de todo tipo, junto con la experiencia socio-política derivada de la Revolución francesa con su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadanos, para que se produjera un nuevo salto psico-evolutivo en el subconsciente colectivo de la humanidad, o lo que es lo mismo, que la gran “Masa” de descamisados sociales, adquiriera conciencia de clase social y se atreviera a reclamar a las élites dominantes y de forma violenta, el reconocimiento de sus derechos de ciudadanía. Todo lo cual, desató el terror entre las filas de las élites dominantes y les hizo percatarse del peligro que suponía para sus intereses la concienciación social de las masas.

Así que, debido a todo este cúmulo de experiencias sociales, y vislumbrando nuevas fuentes de riqueza propiciadas por la nueva situación socio-económica del mundo occidental y el incipiente desarrollo industrial, las élites internacionales son conscientes de que se ha producido un cambio de era, y ello les induce a trabar contacto y cooperar entre ellas para neutralizar los nuevos peligros que suponía para sus intereses económicos y de clase el reparto del poder político con la gran masa de descamisados del planeta Tierra. Por lo que las técnicas del control de masas empleado por estas élites, se vuelven más sutiles y sibilinas, y ponen en práctica en occidente la «técnica» del palo y la zanahoria, o lo que es igual, se recurre por primera vez en la historia de la humanidad a la psico-sociología.

Como resultado de la experiencia previa en Inglaterra a causa de la revolución de 1688, las élites europeas ponen en práctica un novedoso sistema de control socio-político, con la finalidad de cerrarle el acceso al poder político a las cada vez más concienciadas política y socialmente masas sociales. Esto es, se implanta el “real-parlamentarismo” 1 ( o la mal llamada Democracia Representativa ) como sistema de gobierno. Pues con el “real-parlamentarismo”, por una parte se consigue crearle a las masas sociales el espejismo de que participan en igualdad de condiciones con el resto de clases sociales del poder político de la nación ( aunque con ello se pretendió el efecto contrario, o sea, alejarlas definitivamente del verdadero poder político). (Pues como bien apuntó Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 – Ermenoville, Francia, 2 de julio de 1778), sobre la democracia representativa: “desde el mismo momento que el ciudadano elige su representante sin mandato imperativo, aquel pierde todo control sobre su soberanía. Y el pueblo se engaña, si cree que es libre, pues solo lo es cuando elige los miembros del Parlamento. Tan pronto estos son elegidos , se vuelve esclavo, y pasa a ser NADA”), y a la vez se habilita un sistema de gobierno que da paso en la alternancia del poder político de forma civilizada ( evita más enfrentamientos entre las élites utilizando a las masas sociales como ariete ) a la alta burguesía.

SU ORIGEN

Si actualmente preguntamos a cualquier estudioso de la cultura griega, sobre cual ha sido el mayor logro o hito alcanzado por esta en el transcurso de su historia, sin duda nos responderá que el paso del mito al logos. O sea, la racionalización del pensamiento y conocimiento humano y la sistematización de este, así como la idealización del arte. Pero a mi entender, estos logros culturales, sin dejar de ser sumamente importantes por lo que han supuesto para aumentar el acervo común de la humanidad, no alcanzan a igualar en relevancia social a la invención de la Democracia.

Parece ser que el término y concepto Democracia se originó en parte del territorio de la actual Grecia, hace aproximadamente veinticinco siglos. Aunque no disponemos de suficientes datos documentales, que nos permitan dilucidar inequívocamente cual fue su origen y desarrollo posterior como sistema de gobierno en las diferentes póleis griegas donde se aplicó como tal, si sabemos que tuvo cualificados defensores y detractores entre las élites ilustradas de la época y que durante los años de su desarrollo en Atenas, paso por diversos estados o vicisitudes. Pero no conocemos las causas ( aunque podemos deducirlas fácilmente basándonos en los efectos devastadores que una genuina Democracia tiene para los intereses socio-económicos de las correspondientes élites sociales ) objetivas que pudieron motivar su declive como sistema de gobierno en las póleis griegas, a pesar de las ventajas obvias que presenta como medio de organización político-social.

Aunque sabemos por fuentes historiográficas que si exceptuamos el siglo de Pericles en Atenas, y la primera mitad del siglo II antes de Cristo en Roma, nunca después, sociedad alguna ha llegado a implementar en su seno un sistema de gobierno democrático, a pesar de haber quedado constancia del increíble progreso socio-político que experimentaron estas dos sociedades durante el corto periodo de tiempo que se gobernaron en Democracia. No nos queda más remedio que preguntarnos: ¿ Cómo es posible que trascurridos tantos siglos, ninguna otra sociedad-estado del mundo occidental haya osado poner en práctica un sistema de gobierno democrático siguiendo los cánones puros que definen su esencia conceptual según la idearon los antiguos griegos, y a pesar de que todos somos conscientes de las ventajas obvias que presenta este como medio de organización socio-política para alcanzar una efectiva libertad, justicia e igualdad entre ciudadanos?

En los Estados democráticos – escribió Aristóteles en ( La Política) – el Pueblo (demos) es soberano. En las oligarquías, en cambio, los Pocos (oligoi) ocupan los cargos”. Por tanto, Democracia significa, gobierno del Pueblo, ¿pero qué significa afirmar que el Pueblo gobierna, que es soberano, que se auto-gobierna? Para ello debe contar con algún procedimiento o proceso de gobierno que lo haga posible. ¿Cuales son entonces las características que singularizan al proceso democrático de gobierno? Pues resulta increíble, que transcurridos más de veinticinco siglos desde que fue ideado el concepto Democracia, los seres humanos sigamos especulando intelectualmente sobre el significado práctico o conceptual del término, según lo entendieron sus creadores, y no hayamos sido capaces de hallar una respuesta racional para las preguntas anteriores. ¿Cómo se explica, que durante el transcurso de veinticinco siglos, nadie haya sido capaz de teorizar y llegar a dar una explicación racional de lo que es o en qué consiste sustancialmente el concepto Democracia?

Por esto, la única explicación racional que puede responder satisfactoriamente a los planteamientos anteriores, es que la verdadera Democracia, consiste en un procedimiento de gobierno tan revolucionario, por libertario e igualitario para los seres humanos, que su práctica e implementación como sistema de gobierno en cualquier sociedad humana, inevitablemente siempre va a suponer un peligro para la salvaguarda de los intereses y privilegios de los Pocos (oligoi), y por ello ha sido necesario a la hora de instrumentar algún sistema de gobierno más o menos democrático en nuestras sociedades, mantenerlo oculto a la razón y a la experiencia del Pueblo (los Muchos).

Así, que la especie humana, tuvo que esperar al nacimiento del genio de Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 – Ermenoville, Francia, 2 de julio de 1778), para que alguien teorizara (aunque bien es verdad que de forma implícita) y entendiera en que consiste la genuina Democracia, o sea, aquella que idearon hace aproximadamente la friolera de veinticinco siglos, otros genios de la especie humana; los «Antiguos Griegos».

Y como apuntó Alexis Henri Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville ( 29 de junio de 1805, Verneuil-sur-Seine (Isla de Francia) — †16 de abril de 1859. Cannes), (“ Es nuestra forma de utilizar la palabra democracia y gobierno democrático la que produce mayor confusión. A menos que se definan claramente estas palabras, y se llegue a un acuerdo sobre las definiciones, la gente vivirá en una inextricable confusión de ideas, para beneficio de demagogos y déspotas”), es perentorio aclarar conceptualmente qué es Democracia, pues de lo contrario, seguiremos inmersos en las brumas de la ignorancia y haciéndole el juego a los demagogos y déspotas de turno.

SU PRAXIS

Para establecer los términos de la ecuación que nos permita determinar cual es el verdadero valor de la incógnita Democracia, o lo que es lo mismo, poder dilucidar racionalmente QUÉ ES REALMENTE DEMOCRACIA, es necesario sumergirse y bucear en las procelosas aguas de la historiografía política, para así, llegar a entender qué significaba conceptualmente hablando para los ciudadanos atenienses del siglo de Pericles, o para los ciudadanos de la República romana de la primera mitad del siglo II a. C., el término Democracia.

Pero sabiendo que debido al condicionante psicológico del ser humano, cualquier concepto o idea que genera la mente de este, siempre se materializa o precede ontológicamente hablando, a cualquier definición lingüística del mismo, es imprescindible que tengamos muy presente el origen y significado semántico de cada una de las raíces lingüísticas que componen el término Democracia, como premisa fundamental o marco referencial sobre el que iniciar y centrar la búsqueda de los términos de la ecuación anteriormente referidos, o lo que es lo mismo, por qué los antiguos griegos llamaron Democracia a su Sistema de Gobierno.

Ya sabemos que el término democracia, etimológicamente hablando, procede de los vocablos griegos: Demos y Cratos. Y según lo entendían los antiguos griegos, el término resultante de la unión de estas dos raíces lingüísticas no hacia referencia al significado semántico que se le ha intentado dar posteriormente al mismo, esto es: “Gobierno del Pueblo”. Pues para los ciudadanos griegos del siglo de Pericles, el termino Democracia significaba: “Poder del Pueblo”, concepto este último muy diferente del anterior, si lo analizamos desde cualquier punto de vista semántico político-jurídico.

¿Pero qué significa políticamente hablando, que un Pueblo tiene PODER?

Si tenemos presente la definición moderna de Estado. Esto es, la reunión de un territorio y una colectividad humana que ejerce una soberanía política sobre este territorio y que no reconoce ningún otro Poder por encima de ella misma. Si entendemos que en Democracia, el Poder Político2 lo debe ejercer el Pueblo3 en su conjunto (encarnado este, en lo que denominamos en nuestros actuales Sistemas de Gobierno Representativos occidentales como: “Cuerpo Electoral Legal”, y en la Democracia ateniense del siglo de Perícles como: “Ecclesía” ), entonces, para que la Soberanía Política sobre un territorio y una colectividad humana pueda ser ejercida de forma real y efectiva por todos y cada uno de los ciudadanos que conformen formalmente ese “Pueblo”, estos tendrían que disponer o contar con algún proceso o procedimiento de gobierno que lo haga posible.

Pero antes de continuar con mi exposición de ideas, es necesario que formule una pregunta decididamente capciosa, o cual “koan” introspectivo e iluminador que nos ayude a entender, porqué, la Democracia como Sistema de Gobierno ha sido tan vilipendiada por las Élites sociales desde el mismo momento que esta hiciera su aparición en las ciudades-estado de la antigua Grecia; y del porqué, las referidas Élites, han intentado siempre establecer e imponernos cual velo de Isis, algunos dogmas y principios socio-culturales sobre la esencia conceptual del término Democracia, desde el mismo momento que llegamos a este Mundo, y con la pretensión de que aquel nos impida ver y entender racionalmente la realidad que nos rodea.

Y esta pregunta es: ¿Por qué, desde su inicio en las primeras sociedades humanas, se les intentó atribuir procedencia divina y carácter sagrado y/o revelador al origen de las leyes?

shamashShamash, Dios del Sol y la Justicia entregando las leyes a Hanmurabi.
(Relieve del Código de Hanmurabi)

Desde la más remota antigüedad e independientemente de su tamaño o número de miembros, toda sociedad humana ha sentido la necesidad de dotarse de algún tipo de norma que le permita regularse y organizarse política y socialmente.

Aunque actualmente desconocemos dónde, o en el seno de qué sociedad o grupo humano concreto se dio por primera vez alguna manifestación o registro de Derecho Positivo escrito; lo que si sabemos por datos historiográficos, es que unos 3,500 años a.C., algunas ciudades-estado sumerias ya disponían de algún tipo de Ordenamiento Jurídico, tendente a organizar y regular política y socialmente las mismas.

E igualmente sabemos que fue Hammurabi( ¿? -1750 a. C. ) Rey de Babilonia (1792-1750 a.C.), quien a partir de la recopilación de algunas leyes y jurisprudencia vigentes en las anteriormente referidas ciudades-estado sumerias, compiló y publicó lo que actualmente se podría considerar como el primer Ordenamiento Jurídico escrito de toda la historia de la humanidad, así como de llevar a cabo el primer conato de instaurar el Estado de Derecho en su reino; o lo que es lo mismo, pasar(¡¡¡en teoría!!!) de un Estado Semi-Teocrático, al Estado de Derecho.

Pero, como la instauración de un Estado de Derecho en el seno de cualquier sociedad humana, significa teórica y prácticamente establecerle institucionalmente una LIMITACIÓN JURÍDICA a aquellos que ejerzan el poder político en la misma; y de paso, transfiere el monopolio de este a los titulares de la fuente del Derecho Positivo en esa sociedad; las élites dominantes, conscientes de lo que significaba para la conservación de sus intereses particulares, perder la potestad legislativa del Estado, y por tanto, el control efectivo de la vida socio-política del mismo; idean una fórmula que les permitiría saltarse sibilina y prácticamente como clase social, la referida limitación jurídica a su Poder político; al atribuir procedencia divina y carácter sagrado y/o revelador al origen de las leyes.

Pues al mentalizar y obligar a aceptar al resto de la masa social esta causalidad divina del origen de las leyes, conseguían conservar en sus manos el control de la Fuente del Derecho, y a la vez, evitar que la masa social sintiera la tentación de inmiscuirse en el Poder político del Estado, y/o reclamar como derecho de ciudadanía, poder participar directamente en la PROPUESTA, ELABORACIÓN, SANCIÓN Y DEROGACIÓN de sus propias leyes. Derecho este, que en el seno de un genuino Estado de Derecho, es el que determina indefectiblemente si un ciudadano participa realmente o no del Poder político del Estado al que pertenece.

Y si esto es así. ¿Cuales son entonces las características que singularizan el proceso democrático de gobierno?

Como nos demuestra el estudio de la historiografía política, así como el de la fuente histórica del modelo primigenio de referencia ( el Sistema de Gobierno ateniense en su periodo democrático ), lo que caracteriza o define conceptualmente al proceso de gobierno democrático, NO ES OTRA COSA, QUE LA POTESTAD DE QUE TODO CIUDADANO PERTENECIENTE AL CUERPO ELECTORAL LEGAL DE SU COMUNIDAD POLÍTICA, PUEDA PARTICIPAR DIRECTA Y PLENAMENTE EN TODAS Y CADA UNA DE LAS FUNCIONES PROPIAS DEL PODER LEGISLATIVO DE LA MISMA SI ASÍ LO DESEA. Por tanto, es absurdo confundir o asimilar a la Democracia como Sistema de Gobierno, con prácticas y conceptos peculiares de los Sistemas de Gobierno Representativos o Delegados.

De igual modo. Carece del menor fundamento lógico y/o documental, la aseveración proveniente de ciertos ámbitos académicos y por parte de algunos teóricos de la Teoría Política, sobre el objeto y razón de ser de la “Ecclesía” ateniense en su periodo Democrático; de que esta, se reunía en la colina Pnyx, para “gobernar” Atenas en el sentido que este término tiene en la actualidad en el seno de nuestros Sistemas de Gobierno Representativos. Pues esto anterior queda indefectiblemente refutado por los datos historiográficos que disponemos en la actualidad, y que demuestran que junto a la Eccleśia como institución política de la Polis, coexistían lo que actual, errónea y conceptualmente llamamos Poder Ejecutivo y Judicial.

Así que resulta obvio e irrefutable que la función esencial de la Ecclesía ateniense no era otra que la de PROPONER, ELABORAR, SANCIONAR y/o DEROGAR las leyes de la Polis. Y es evidente, que a ninguna mente medianamente racional se le escapa el detalle y su correspondiente deducción lógica, que aunque el número de ciudadanos que formaban parte de la Ecclesía ateniense se estima que pudo variar en algunos momentos de su periodo democrático, entre un diez a un veinte por ciento – entre 30.000 a 60.000 personas – del total de la población del Ática; este número de personas seguiría siendo aún enorme para posibilitar de forma ordenada y efectiva la participación directa de todos ellos en el Poder Ejecutivo de Atenas; y por tanto, argumentar y justificar que en Atenas existió y se posibilitó la “Democracia Directa” debido al reducido número de ciudadanos que formaban parte de su Ecclesía o Cuerpo Electoral Legal

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1. Tras la Revolución francesa y la consiguiente caída de los regímenes absolutistas en Occidente, las élites sociales, conscientes que debido al salto psico-evolutivo producido en el seno de las masas sociales, de entonces en adelante les iba a resultar imposible seguir monopolizando el Poder político de sus Estados mediante el control absoluto de las fuentes de Derecho Positivo de los mismos, basado esto en la concienciación social del origen divino y/o revelador de las leyes; para no perder el control del mismo idean implantar es sus Estados el “real-parlamentarismo”, o Sistema de Gobierno Representativo.
2. Como se puede deducir lógicamente, el origen y legitimidad del Poder Político en un Estado de Derecho, emana y está supeditado única y exclusivamente a la fuente del Poder Legislativo del mismo. Poder este, que por su naturaleza y de facto es ÚNICO y Soberano dentro del Estado. Por tanto, es ilógico y conceptualmente erróneo, que pueda existir una “Separación” de Poderes o que puedan co-existir junto a este, otros “Poderes” de igual grado dentro del Estado. Más lógica o científicamente, deberíamos de hablar o referirnos conceptualmente a SEPARACIÓN DE FUNCIONES en el seno del Poder político de un Estado.
3. Es obvio que el término Pueblo es utilizado aquí, como el conjunto de ciudadanos que constitucionalmente son miembros en cada momento de la Asamblea Legislativa del Estado o disponen de potestad legislativa en la misma. Hay que observar, que en ningún país o estado dotado de un Sistema de Gobierno Representativo, el concepto y número de Población o Ciudadanía( conjunto de todos los individuos que en un determinado momento forman parte de una sociedad política territorial independiente, y objeto a su vez de Poder ) coincide con el de Pueblo o Cuerpo Electoral Legal( sujeto y objeto del Poder ).